Posteado por: salytierra | 21 mayo, 2012

Un café para dos

Un café para dosHe salido de casa dejando a Mauro pensando si finalmente se suicida o no. Lleva toda la semana posponiendo la decisión. Su fuerte nunca ha sido la determinación; incluso ahora, mientras se prepara una taza de café, duda si endulzárselo, aunque en realidad siempre le ha gustado amargo. Leer Más…

Posteado por: salytierra | 8 mayo, 2012

Dragones y caballos de papel

Dragones de papel—Conozco esa mirada tuya, Víctor, le tienes miedo…
—Te equivocas.
—Después de casi cuarenta años, ¿cómo puedes seguir teniéndole miedo?
—Déjalo ya, Julia, por favor. No sé por qué te has empeñado en acompañarme…
Saqué un cigarrillo del bolsillo exterior de la chaqueta y le pedí que me lo encendiera, sabía lo que le molestaba que fumara en el coche pero en esos momentos era lo único que me calmaría algo los nervios. Bajé un poco la ventanilla y pisé el acelerador, quería llegar cuanto antes. Sería una visita rápida, lo justo para arreglar el asunto por el que habían contactado conmigo, su único pariente vivo. Leer Más…

Posteado por: salytierra | 7 mayo, 2012

De ojos verdes

De ojos verdes—Oye, ¿no ves absolutamente nada?
—No.
—¿Y no te apetece saber cómo soy?
—No lo necesito.
—Si quieres puedes hacer eso que hacéis los ciegos de tocarme la cara con los dedos para verme…
—Ya he visto todo lo que quería, a mi modo, solo hay una cosa en la que me tendrá que ayudar…
—Dime, cielo.
—¿De qué color tiene los ojos?
—¿De qué color quieres que los tenga, cariño?
—Dígame la verdad, es importante.
—Verdes.

Leer Más…

Posteado por: salytierra | 23 abril, 2012

De nido de abeja

De nido de abeja—En realidad nunca soporté heredar tu ropa, Irene, recuerdo aquellos vestidos llenos de volantes, como el azul ¿te acuerdas de aquel vestido azul cielo de nido de abeja?,… lo odiaba, cada vez que me lo hacían poner, los niños del parque se reían de mí llamándome “princesita” y me apartaban a un lado diciendo que no podía jugar con ellos por si me manchaba. Y tus zapatos, tus horribles merceditas que, con eso de que eras tan buena que apenas desgastabas la ropa, me llegaban de herencia totalmente impolutas y con la suela y tacón en perfectas condiciones… ¡el daño que me hacían siempre sus dichosas trabillas!, papá y mamá no parecían darse cuenta de que mis pies nada tenían que ver con los tuyos y que los que a mí realmente me gustaba llevar eran los deportivos blancos que la abuela me regaló. Irene ¿escuchas lo que te estoy diciendo? Leer Más…

Posteado por: salytierra | 23 marzo, 2012

Muñeca rota

Muñeca rota—¿Qué les vas a pedir a los Reyes?

—Una muñeca.

—No, cariño, mejor un coche. Los chicos no juegan con muñecas…

Le encontraron tumbado en el recibidor de la casa, bajo un enorme charco de sangre, mirando al techo con la mirada perdida, sosteniendo en una de sus manos una de esas muñecas de cuerpo blando y cabeza, manos y pies de porcelana. Le habían atravesado el vientre a cuchilladas. Leer Más…

Posteado por: salytierra | 10 febrero, 2012

Mirada azul

Mirada azul—Aquí estarás bien, junto a la ventana, mirando al mar como solías hacer. La casa está tan en silencio ahora…

Terminó de clavar las escarpias que lo sujetarían a la pared, lo niveló y se colocó enfrente; fue la última vez que ella posó para él, acababa de dar sus últimas pinceladas, en los últimos cuatro años no había sido capaz de volver a verlo y mucho menos de acabarlo. Una ventana azul —su preferida—, enmarcaba la mirada serena de aquella muchacha de espaldas. Leer Más…

Posteado por: salytierra | 3 febrero, 2012

Lazos de sedal

Lazos de sedalAmanecía. Se equiparon con todo lo necesario para el primer día de pesca de la temporada y juntos se adentraron en la garganta por un estrecho camino paralelo al río. Pocos conocían ese lugar, la maleza se había hecho la dueña de cada rincón y les costó más de un arañazo en los brazos poder atravesar algún tramo.

—¿Recuerdas algo del año pasado?

—Pues claro, con la de veces que repites las cosas…

—Está bien, ahora lo veremos.

—¿Falta mucho?

—No, ya casi estamos. Ahora procura guardar silencio, las truchas ya han despertado también, y me gustaría que fuésemos nosotros los que les diésemos los “buenos días”. Leer Más…

Posteado por: salytierra | 17 enero, 2012

Entre hilos

Entre hilosLa altísima chimenea de ladrillo rojo fue lo primero con lo que se toparon sus ojos nada más bajar del tren; minutos antes estos mismos observaban a través de la ventanilla multitud de campos de cultivo medio abandonados y un conjunto de edificaciones modernas que no recordaba. Ya no escupía humo como antaño, se mantenía imponente y erguida pero fría y en silencio. Leer Más…

Posteado por: salytierra | 6 diciembre, 2011

El sol de mayo

El sol de mayoAjishar Bensabat acabó de equiparse y subió a su helicóptero. Aquél soleado día de mayo se juró que sería su último vuelo.

Deir El Belbessi acudía aquella tarde a la boda de su amiga Eylem y, como el resto de mujeres, se adornó con sus más hermosas joyas para ir a la fiesta. Todo era alegría en el pequeño barrio al norte de Jan Yunis. Como era tradición, los familiares y amigos del novio, Sameh, le llevaron en procesión cantando y bailando por las callejuelas de la ciudad hasta la casa de la novia para recogerla y llevarla al que iba a ser su nuevo hogar. Las mujeres esperaban mientras en la sala de bodas, escuchando el sonido del Fadous que tocaba la banda en espera de la llegada de los novios. Eylem brillaba. Su cabello negro contrastaba con el blanco de su túnica y velo. Era un soleado día de mayo y todos bailaban. Leer Más…

Posteado por: salytierra | 22 noviembre, 2011

Café al óleo

Café al óleoHacía años que no tenía noticias de Blanca, cuando recibí su llamada una extraña sensación me zarandeó por dentro hasta el punto de hacerme casi tartamudear al teléfono. De todo lo que me contó en escasos minutos —seguía hablando tan rápido como siempre— tan solo me quedé con que acababa de volver de Roma, que había vuelto para quedarse por fin y que estaba como loca porque nos viéramos. Al final acordamos reunirnos en el viejo café de siempre, nuestro espacio de confidencias antaño y al que ninguno de los dos habíamos vuelto desde nuestra última conversación años atrás, unos meses antes de su partida a la ciudad italiana. Afortunadamente seguía abierto. Leer Más…

Entradas antiguas »

Categorías

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.