El sol de mayo

El sol de mayoAjishar Bensabat acabó de equiparse y subió a su helicóptero. Aquél soleado día de mayo se juró que sería su último vuelo.

Deir El Belbessi acudía aquella tarde a la boda de su amiga Eylem y, como el resto de mujeres, se adornó con sus más hermosas joyas para ir a la fiesta. Todo era alegría en el pequeño barrio al norte de Jan Yunis. Como era tradición, los familiares y amigos del novio, Sameh, le llevaron en procesión cantando y bailando por las callejuelas de la ciudad hasta la casa de la novia para recogerla y llevarla al que iba a ser su nuevo hogar. Las mujeres esperaban mientras en la sala de bodas, escuchando el sonido del Fadous que tocaba la banda en espera de la llegada de los novios. Eylem brillaba. Su cabello negro contrastaba con el blanco de su túnica y velo. Era un soleado día de mayo y todos bailaban. Seguir leyendo

Aquella soleada mañana de otoño

Aquella soleada mañana de otoñoAquella soleada mañana de otoño jugaba a reconstruir mi fotografía como si de un rompecabezas se tratara, pedacito a pedacito; hoy apenas me reconozco en ella. Trozos guardados celosamente en una vieja bombonera de metal desde hacía tres años —o más—, el tiempo en mi nueva etapa transcurría a gran velocidad, no como antes, cuando el día parecía durar semanas, y los minutos horas, entre aquellas cuatro paredes que un día fueron mi hogar. Hasta aquél día no me atreví a enfrentarme a ellos por la mujer silenciada que encerraban, anhelante de olvidos, por la mujer marcada que miraba desafiante y a la vez atemorizada al objetivo de la lente, desnuda de maquillajes, desprovista de protección, cubierta de femineidad de manto rojo, y el resto solo piel. Seguir leyendo