Hombres

hombresEl informe del detective privado al que contraté para seguirme no daba lugar a dudas: yo, en realidad, era una mujer. No me sorprendió demasiado, lo sospechaba desde hacía unos meses. Las marcas de carmín en la almohada al despertar algunas mañanas en las que la certeza de haberme acostado solo era —para chasco de mi faceta de galán— aplastante, o el dolor de pies tan pronunciado tras una noche de fiesta, o los restos de esmalte rojo en unas uñas de manicura perfecta —en mí, que hasta donde recuerdo siempre me las había mordido—, me hicieron presentir lo peor. Seguir leyendo

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Verde

VerdeOdio la comida de color verde. Odio la lechuga. Odio las judías verdes. Odio las acelgas, o las espinacas. Odio los guisantes. Odio el brécol, lo que más, huele fatal. Mamá se empeña en que coma cosas verdes, como ella. Yo las odio. Me aburro con esa comida, aunque estén los dibujos en la tele, da igual, al final se acaban y yo sigo con mi plato de cosas verdes en la mesa de la cocina. A veces intento darle a Choco alguna pinchada por debajo de la mesa —mientras mamá está de espaldas y no me ve—, pero a Choco tampoco le gusta la comida verde. Es de mi equipo. Seguir leyendo