Hombres

hombresEl informe del detective privado al que contraté para seguirme no daba lugar a dudas: yo, en realidad, era una mujer. No me sorprendió demasiado, lo sospechaba desde hacía unos meses. Las marcas de carmín en la almohada al despertar algunas mañanas en las que la certeza de haberme acostado solo era —para chasco de mi faceta de galán— aplastante, o el dolor de pies tan pronunciado tras una noche de fiesta, o los restos de esmalte rojo en unas uñas de manicura perfecta —en mí, que hasta donde recuerdo siempre me las había mordido—, me hicieron presentir lo peor. Seguir leyendo

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Postizos

ORTOPEDIA“Ortopedia Horta”. Parado frente a su escaparate, trataba ahora de recordar la de veces que, camino del trabajo, había escrutado con la mirada cada uno de los artilugios que se agolpaban en sus vitrinas en un aparente desorden, sin saber para qué servían la mayoría de ellos. Él, que hasta entonces se había considerado un tipo de lo más normal, de esos que no destacan por nada, un hombre al que nunca le gustó llamar la atención; hasta ese día en que se decidió a entrar. Seguir leyendo

Contigo sin nadie

durmiendo2Tú y mi amor, mientras miro

Dormir tu cuerpo cuando

Amanece. Así mira

Un dios lo que ha creado.

Dormida, como si desconocieras el significado de la palabra tiempo. Desnuda, abrazada al espectro de sábanas que he dejado al levantarme. Eres la única persona en el mundo capaz de hacerme despertar al alba. Para mirarte. Seguir leyendo

Ella o Él

hombre-mujerHA SIDO UN FLECHAZO, ME HE ENAMORADO DE MÍ. ¿Acaso alguna vez no han deseado ser su propia pareja?, ¿ser el otro, o la otra?, ¿no se han deseado nunca? Anoche me vestí para mí, quería sorprenderme, seducirme, hacer que me volviera loco, completamente loco por mí. Tenía toda la tarde para realizar la transformación, pensé que sería suficiente, imaginé de lo que son capaces de hacer los actores en los entreactos cuando han de dar vida a varios personajes en la misma obra y estaba seguro de que yo algo podría hacer en este tiempo. Seguir leyendo

Evocaciones

vías de trenHora de recordar. Una se despedaza con el tiempo. Igual que la madera. No envejece, aunque también, solo se despedaza por dentro. Deja de ser. Poco a poco. Se vive para evocar. Pero el qué. Los amaneceres húmedos. La tierra caminada. Los sueños que te despertaron. Los carámbanos en la cornisa. Las pieles perdidas. Los caprichos del viento enredado en el pelo. Las letras abandonadas en una pared. El olor de la lluvia en verano. El balanceo de la mecedora. El tacto de la piedra blanca. Aquella melodía. Su voz. El lila pálido del edredón. La camisa mil rayas. Los rostros tras las ventanillas. El sonido del tren. Una está indefensa ante los recuerdos. Y sin embargo. Seguir leyendo