Porrusalda

ClavosLlevaba gran parte de la mañana encerrada entre pucheros, gustaba de hacerlo de vez en cuando, siempre que disponía del tiempo necesario para ello. Nada de prisas, era de la vieja escuela, de esas personas que disfrutaban escuchando el borboteo de un buen guiso a fuego lento durante horas, probando cada poco con el cucharón de olivo, rectificando de sal, incorporando especias hasta dar con la combinación perfecta.

—Cariño, ¿qué andas guisoteando?, ¿no te huele como a papas rancias? Seguir leyendo